Tan Fácil Y Simple Como Cierta
A menudo, las conversaciones que mantenía consigo mismo le servían para desesperarse.
Otras veces, las menos, para reflexionar.
Eran muchas las preguntas que pululaban por su mente.
Tal vez más, las reflexiones que éstas provocaban.
Pero sólo unas pocas las que le atormentaban.
"¿Cuántos años tienes ya?", se repetía desde hacía un tiempo, cada vez que recordaba, o se miraba en un espejo.
"Demasiados para mi edad." Contestaba casi siempre.
Quizás, por todo lo vivido. Quizás, por todo lo contrario.
"¿Y ese estado de ánimo?"
Era ésta la cuestión que le acompañaba en los momentos más bajos, en los instantes de inexistente autoestima.
"Sí, hace tiempo conocí ese estado... más bien, hace mucho tiempo... demasiado...", solía ser su respuesta, triste, pero verdadera. Pues así era.
"¿Acaso los sueños sirven para desahogarte?", le recordaba su mente cada día al despertar.
"Eso no lo sé. Pero la vida, o la realidad, me ahoga...". Lamentablemente.
"Y después de todo este tiempo, de todo lo pasado... ¿por qué sigues buscando?"
A lo que le añadía, tras sentir esta última cuestión inacabada, y esforzándose por reflejar en ella lo más posible la realidad: "¿... siempre, aún sin esperanzas?"
Y con ello, la pregunta se repetía de nuevo en su mente, como una burla fortalecida por la desgracia ajena...
"Y después de todo este tiempo, de todo lo pasado... ¿por qué sigues buscando siempre, aún sin esperanzas?"
La respuesta, tan fácil y simple como cierta...
"Porque es inevitable buscar cuando no se encuentra..."
Porque es inevitable buscar aunque, puede, nunca se vaya a encontrar.
.- SENS



