Gota
La noche, junto al frío, había traído la lluvia.
Helada, empapaba ya todo su cuerpo, y le hacía estremecerse, igualando su exterior con su interior, un corazón tembloroso.
El golpe había sido demasiado duro.
Inevitable llorar. Imposible no derramar lágrimas que expulsaran parte del dolor acumulado en un instante.
Pues fue un instante. Apenas una sola imagen en la retina bastó para empezar a ver todo borroso, como el paisaje que ahora tenía ante sí, distorsionado por la lluvia.
Caía ya la última lágrima, cuando las nubes pactaron una tregua con la luna, permitiéndole mostrarse y, por un instante, dejó de llover.
Su lágrima, unida a las últimas gotas caídas, inició un nuevo ciclo en su vida, recorriendo un trayecto de desconocido final.
Y siguiendo el mismo rumbo que el hilo de agua al que se había unido parte de su dolor, fue en busca de algo tan perdido como necesitado.
Anduvo en la noche recorriendo caminos olvidados en su memoria, cogiendo fuerzas de los frutos creados por la vida, bebiendo de las fuentes nacidas de las lluvias.
Y fue en un anochecer cuando al fin la encontró, y nuevas lágrimas brotaron con más fuerza al abrazarse, cruzándose con una sonrisa al descender por sus mejillas.
El tiempo parecía no existir, si no fuese por los brillantes hilos que naciendo de sus ojos corrían por su rostro reflejando los rayos proyectados por la luna.
Caía ya la última lágrima, cuando las nubes cerraron el cielo y comenzó una lluvia de pequeñas gotas, como de lágrimas que se desprenden sin poder evitarlo. Y esta última lágrima, al igual que antes, comenzó un nuevo ciclo en su vida, pues era la misma, recogida en alguna fuente encontrada en su camino. Pero en esta ocasión, no llegó a tocar el suelo.
Se perdió... en su sonrisa.
.- SENS



