Aún Sin Comprender Entendía





De nuevo esa sensación. El corazón golpeando en su interior, el típico nudo en la garganta, las manos frías, las piernas temblorosas, los ojos cristalinos, a punto de desbordarse.
Una vez más, ella había elegido a otro para mostrarle su cariño, para permitirle disfrutar de su compañía, de su sonrisa, de su mirada.

Envidia. Dolor. Tristeza. Frustración. Temor. Angustia.
Era tal la mezcla de sentimientos y sensaciones producidas por tal hecho, que siempre acababa del mismo modo; huía en silencio a algún lugar solitario, en el que poder llorar, y en cada lágrima derramada desechar una ínfima parte de cada uno de los sentimientos sentidos en ese momento.
Nunca nadie acudía en su búsqueda. Tampoco nadie le echaba de menos. Puede que con razón.

Al día siguiente, tras una noche en vela o, casi peor, de dolorosos sueños, la volvió a ver. La saludó, como siempre hacía, como siempre iba a hacer. Le preguntó cómo estaba, pues a pesar de su dolor, dolor por ella conocido, deseaba su felicidad, porque ella era su amiga, y la quería. Y sabía que querer no es poseer, no es querer tener. Querer es desear lo mejor a aquella persona a quien quieres.

Y aún sin comprender entendía que ella pudiese amar a alguien, a otro, tanto como él a ella, que se había convertido en el centro de su vida, en la razón de sus lágrimas y sonrisas, de sus sueños y pensamientos.
Y demasiadas veces pensaba cuán fácil era el tránsito de la amistad al amor, y qué doloroso y difícil es el tránsito de éste a la amistad, aún cuando el amor fue rechazado y nunca se hizo realidad.
Pero seguiría luchando, contra él mismo y sus sentimientos, por ella.
Por la amistad. Por su amiga.

Pues la quería.

.- SENS

     

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