Como Un Río





Y pensando por el simple hecho de pensar, pensó en un río.
Y como dejándose llevar por su corriente, reflexionó.

Fuente de vida, precioso y delicado manantial, poderoso torrente, un río podía representar diferentes etapas de una vida, o, a su vez, diferentes vidas.
Desde su nacimiento hasta su muerte, pasaba por multitud de obstáculos, unos provocados, otros encontrados por pura coincidencia. A veces, sucumbía a ellos sin remedio. Otras, los arrasaba, desbordando tal fuerza y convencimiento que ya nada ni nadie podía torcerle en su rumbo.
Nervioso, rápido, incluso por momentos peligroso, directo sin apenas rodeos en su inicio, se transformaba en un remanso de paz cuando hacia el final de su curso llegaba a las planicies, fronteras de su lecho de muerte, que regaba con un valioso tesoro obtenido en su camino.

Fugaz y breve en ocasiones, asombrosamente longevo en otras, cada río recorría el rumbo que se había trazado a lo largo del tiempo, y se nutría de pequeños riachuelos, como si de desinteresadas ayudas proporcionadas por quienes se encontraba a su paso se tratase.
Sólo existía una forma de acabar con la esencia que lo componía. Cuando su cauce se secaba, como un alma que se marchita al ser abandonada, nada tenía ya sentido, el río como tal ya no existía. Yacía allí, retorcido, cual esqueleto recordando el lugar en el que existió.
Pero su muerte no siempre era tal. De ella podía despertar encontrando un nuevo manantial, una fuente, la preciada lluvia que lo colmara y, con ella, volver a sentir la fuerza que un día le ayudó a seguir adelante.

Y como llegando a la orilla tras recorrer su curso, salió de su pensamiento.
Pues sí, un río representaba todo cuanto él habría querido ser. O, pensándolo bien, puede que su vida fuese también como un río. Pero hubiese preferido ser uno diferente, longevo, fuerte y caudaloso, con numerosos manantiales a lo largo de su cauce que le ayudasen y pocos obstáculos que superar fácilmente.
Pero, lamentablemente, no era así, y al igual que ese río que podía compararse con su vida, debía seguir luchando contra las barreras, apreciando las ayudas recogidas en su caminar por muy duro o pesado que este fuera, y poniendo en cada gota de agua que formaba su esencia vital la alegría y felicidad necesarias para que esta fuese tan valiosa como la de aquel manantial que tras avanzar sin rendirse logra morir en el mar.

.- SENS

     

Comentarios