Puente





La altura era la de unas cinco plantas. Más que suficiente. La caída y posterior golpe contra el empedrado lecho del río sería fatal. O más que fatal, sería una suerte.
En su no muy larga vida, pocas veces había conseguido lo que quería, pero esta no sería una más de tantas derrotas. Cerró los ojos, y recordó por última vez.
Anoche estaba esperándola. Iba a ser uno más de los momentos que compartían, pero a la vez, único, pues estaba decidido a decirle todo cuanto le había ocultado. A decir por primera vez a alguien, te quiero.
Su tardanza le hizo pensar que había cambiado de planes, pero no se atrevió a llamarla. A punto ya de marchar, sonó el teléfono. Lo que escuchó le dejó helado. Un sudor frío empapó su cuerpo. No podía ser. Hoy no.

En el entierro no pudo mirar una sola vez el ataúd.

Ahora, acompañado por una suave brisa, ausente, sólo quería dejarse llevar, salir de este mundo, volver a verla. Poder decirle aquello que nunca había dicho.
Sintió la sensación de caída, pero nada más.

Despertó en el hospital. Le dijeron que se había desmayado en la puerta. Pensó en ella. Recordó que había venido a verla. El accidente la había dejado en coma, por lo que le recomendaron no visitarla.
Un taxi le llevó a casa. Al cruzar un puente sobre un río, sintió esa misma sensación de caída que en el sueño. Vértigo al futuro. Miedo a que a pesar de que no había muerto, nunca despertara, nunca pudiese decirle cuánto la quería.

Varios días después volvió al hospital. Le guiaron hasta otra habitación, cosa que le dio esperanzas. Al verla, una lágrima resbaló por su mejilla. Te quiero, fue lo primero que él le dijo. Una sonrisa pareció formarse en sus labios.

.- SENS

     

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